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sábado, 6 de abril de 2019

James Bond y Gabi Martínez


James Bond, el funcionario británico que está al servicio de Su Majestad desde el 13 de abril de 1953, viajaba mucho, ahora, adopta el aspecto de un turista, aparca las misiones secretas, decide visitar infraestructuras turísticas, suele frecuentar destinos y estaciones turísticas de primer nivel, por el momento, se plantea desplazarse a la República del Sudán, un Estado muy heterogéneo en el que conviven las etnias árabe y negra, musulmanes y cristianos, en concreto, al Al-Mogran, a su capital Jartum (o Khartoum) donde se ubica el Museo Nacional, alberga colecciones de objetos antiguos, a saludar la Estatua del faraón Taharqo de cuatro metros de altura dispuesta frente a la entrada principal, o bien, aterriza en Francia, en esta ocasión, se traslada a su capital París para visitar el Museo del Louvre con su pequeño cuadro de la Gioconda, mientras toma la decisión, hace turismo en la capital londinense, en Trafalgar Square, ahí, se encuentra el Galería Nacional (National Gallery) donde se exhiben pintura europea desde el año 1250 a 1900 procedentes de la colección nacional de arte del Reino Unido.

-. ¿Qué ves?
-. Un barco y otro barco.
Responde James Bond a Q. Ambos están sentados un banco en la sala 34 y comentan el cuadro el Temerario”, de William Turner.



Este espía real se basa en el yugoslavo Dusan Popov, vive en Stanley Gardens 1, primera planta, en Notting Hill. Se afeita en la barbería Trumper’s, se perfuma con la colonia Nº 89 de Floris, le viste las sastrerías de Savile Row, sujeta una copa de Martini, conduce su Aston Martini. Su lugar de trabajo era la sede del servicio secreto exterior M16 antes de que lo hiciesen explotar, se divisaba desde el puente Vauxhall Bridge, sobre el río Támesis. Ahora, el centro laboral se ubica en un búnker subterráneo al que se accede en barco, se sitúa en el norte de Londres, en el barrio de Camden Lock.

El escritor londinense Ian Fleming finaliza Casino Royale, primera novela del agente 007 de la M16, agencia de inteligencia exterior del Reino Unido, en el Caribe, en la isla de Jamaica, en un lugar de Golden Clouds, se halla su casa conocida como Goldeneye -nombre de una operación- en la que pasaba inviernos, escribe desde enero a marzo, excedía el tabaco y el alcohol, Fleming crea a Bond.
Fleming estudia en Eton, trabaja para la Agencia Reuters, invierte en Bolsa, participa en el Departamento de Inteligencia Naval en la Segunda Guerra Mundial, publica para el grupo editorial Kemsley Newspaper y se aficiona a la ornitología que le permite leer una guía de pájaros la cual la firmaba el ornitólogo James Bond, de quien toma prestado el nombre para el protagonista de su saga.

El ornitólogo James Bond investigó 400 especies de pájaros. En otra línea investigadora, enfocada a la literatura de viajes, Gabi Martínez[1] escribe animales invisibles. Escucha el nombre de picozapato en Uganda. Viaja y supera el Lago Kyoga. Recorre  el Nilo rumbo a la frontera sudanesa, a la sabana del sur de Sudán –se independizó del Sudán-. Alcanza Uganda Wildlife Authority. Empieza su historia y una larga travesía. Narra ese viaje. Su misión es descubrir animales invisibles.

¿A dónde iremos en el próximo viaje? ¿Dónde hará James Bond turismo?


[1] Martínez, Gabi.,Animales invisibles (Coeditados con Capitán Swing) (Spanish Edition) Nórdica Libros.


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