Entrada destacada

2030: Fenómeno turístico

Acercarnos a la historia del fenómeno turístico nos permite comprender el desarrollo actual del turismo. Sus inicios arrancan en la búsque...

martes, 5 de febrero de 2019

El turismo llega a España


El turismo moderno evoluciona de un turismo minoritario a un turismo de masas vacacional. Los primeros años del XX viaja un turismo de elite que pasa a la internacionalización de la actividad turística en la segunda mitad del XX donde emerge el turista de clase media. Se pasa de viajes iniciáticos exóticos a una mediterraneización -sol y playa, básicamente- en la estancia.

Corría la década de 1960. El turismo llega a España. Lo plantea Patricia Hertel en el libro Historia Mundial de España bajo la dirección de Xosé M. Núnez Seixas. En sus páginas reflexiona sobre el “boom turístico” en los sesenta hasta el inicio de las amenazas de saturación turística -overtourism- en la década de los 80. Recuerda que, a finales de los años veinte, se inventa el eslogan Spain is different pero asegura que España era poco diferente de otros destinos mediterráneos. Y, el turismo se quedó.  

lunes, 4 de febrero de 2019

Viaje sonoro y playero


Corría el año 1959. Era 2 de marzo, arranca la grabación del trompetista norteamericano Miles Davis, connatural de Alton desde el 26 de mayo de 1926 y fallece en Santa Mónica el 28 de septiembre de 1991, y la finaliza el 22 de abril de ese periodo con su disco “Kind of blue”. Comenzó un viaje sonoro que propone una nueva dimensión al jazz. Surge de la improvisación y de la experimentación con la música modal -basada en escalas-.



Nos adentramos en el estío de 1959, Pier Paolo Pasolini, nace en Emilia-Romana el 5 de marzo de 1922 y su vida concluye en Ostia el 2 de noviembre de 1975, conduce un millecento, Fiat 1100, entre junio y agosto, transita la bota italiana. Comienza su aventura, al fondo el mar, para la revista Successo, te pagamos para que vayas de vacaciones y después lo cuentes, donde publica un reportaje sobre la costa de Italia, visita sus playas, el poeta sigue, al final del recorrido, estando blanco como un yogur, que se convierte en libro “La larga carretera de arena”. La narración pasoliniana termina en Trieste con su viaje playero. “Aquí se acaba Italia, se acaba el verano”.




John Urry proclamó que todos somos casi todo el tiempo turistas, nos guste o no. El viaje finalizó para el turista. En este sentido, el antropólogo francés Jean-Didier Urbain reivindica que “el turista sigue existiendo” en sus recuerdos. Mientras que Pier Paolo Pasolini conmemoró un paisaje italiano costero donde sugiere seguir viviendo al día siguiente.



domingo, 3 de febrero de 2019

Sobreturismo, turistificación y turismofobia


Vivimos una época que se está produciendo un cambio en el tipo de turistas en la que, en algunas ocasiones, ha derivado en un sentimiento anti-turístico lo que produce una disolución de la percepción optimista del turismo. El turismo es más que una Industria.

Los datos determinan un incremento considerable turistas lo cual advierte de una universalización de la cultura del viaje. Las cifras turísticas registran 1,235 millones de llegadas de turistas internacionales en el mundo en 2016, ese año se contabilizó 75,5 millones de visitantes en España, y el número de visitantes internacionales que pasan la noche en el extranjero alcanzó los 1.300 millones en 2017 según la Organización Mundial del Turismo. ¿Estamos preparados para un planeta con cerca de 2.000 millones de turistas?

Esta nueva situación de saturación o masificación turística ha provocado la aparición de nuevas voces, independiente de las fórmulas -Turismo inteligente- para encontrar una solución a esta nueva realidad. La Ámsterdam con sus despedidas de soltero es un ejemplos de sobreturismo que pueden derivar en turismofobia como se manifestó en Barcelona donde un graffiti expresaba los turistas vuelvan a casa, los refugiados son bienvenidos o en la turistificación exhibida en la Venecia con las distintas barreras instaladas a lo largo de la ciudad para dirigir a los turistas que impulsó una  protesta de la ciudadanía local por los "puntos de segregación" –“es el último paso para convertirse en Disneylandia"-. En España no existe masificación turística, más bien, ocasionan algunos desajustes –incluso tensiones puntuales– en diversos lugares (Mallorca, Ibiza, Barcelona).

Estamos ante tres términos relacionados con la masificación turística. Así, sobreturismo se compone del elemento compositivo sobre-, que señala “intensificación o exceso”, y el sustantivo turismo que los inglés emplean la palabra Overtourism para designar el exceso de turismo. Mientras que turistificación es un sustantivo y su verbo turistificar que la palabra alude al impacto que  tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades. Su alternativa se materializa en turistización que indicar, de manera más neutra, que algo se hace más turístico. De tal modo que la especialización semántica apunta a que turistificación se centra más en el efecto, generalmente —aunque no solo— negativo, y una turistización se coloca en un punto  más neutro, ya que puede resultar muy útil en las informaciones. En cuanto a turismofobia estamos ante un derivado bien formado a partir del sustantivo turismo y el elemento compositivo -fobia, que significa ‘aversión’ o ‘rechazo’. Es decir, se entiende como la “aversión o rechazo al turismo en general”. Aunque se puede ser más concreto sugiriendo rechazo/aversión a la turistificación, al turismo masificado…, según resulte más apropiado en cada caso.




En fin, Fundéu BBVA nos lo recuerda que el sobreturismo es, además, una voz relacionada con la turistificación, que alude al impacto que tiene la masificación turística en las ciudades, y de la que puede derivar, en ocasiones, la turismofobia.

sábado, 2 de febrero de 2019

Sujeto-turista: MacCannell y Urry. Postmodernidad


John Urry sostiene, Catedrático de Sociología, Lancaster University (Reino Unido), la idea de que los mundos físico y social están repletos de cambios, paradojas y contradicciones en su artículo ¿Complejidades y futuros? Sentencia que cualquier sistema es, pues, “complejo”. 

Corría la década de los setenta. Se inicia la crítica a la modernidad -verdad absoluta versus verdad múltiple-. Se asume la expiración de los cuatro relatos -sobre Cristo, marxista, iluminismo (el relato de las luces) y capitalista- según Lyotard. Además, se pasa de una economía de producción -un sistema de producción Fordista, esencialmente vertical, consumo masivo Fordista- a una economía de consumo –un nexo más disperso de producción y consumo de experiencias, Greg Richards, Profesor de la Universidad NHTV de Breda y de la Universidad de Tilburg, consumo diferenciado post Fordista- por lo que se altera las estructuras económicas -productores de experiencias turísticas, “vivir como un lugareño”-.


Pues bien, en general, se asocia el turismo a la era industrial. Korstanje y Seraphin (2017) exponen que el turismo es una cuestión moderna para los sociólogos. Gradualmente, varía esa posición. El espacio turístico se circunscribe a una práctica social cambiante, gira en torno a una pulsión consumista y se inunda de la modernidad líquida (Bauman, 2013). Donde se observa que el “viejo turismo” -empaquetar y estandarizar- se transforma en “el turismo nuevo” -segmentado, flexible y hecho a pedido-  propuesto por Poon (1993).  En este sentido, se afirma que el fenómeno del turismo es intrínseco a la postmodernidad -entendida como reestructuración, oposición al movimiento moderno-. Tal afirmación la modela Dean MacCannell (1976), el defensor de una sociología del ocio, principalmente, con su libro El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa y  John Urry (1990) con su libro Una mirada del turista y su concepto tourist gaze o mirada turística. MacCannell sostiene que hay normalmente un proceso de sacralización que convierte a un artefacto natural o cultural en particular en objeto sagrado del ritual turístico. Urry mantiene que todos somos casi todo el tiempo turistas, nos guste o no.

En conclusión, irrumpe el sujeto-turista como modelo del sujeto postmoderno. Ambos científicos sociales auspician el  “tourism studies”. Esos estudios turísticos reflejan el cambio de la modernidad a la posmodernidad.


viernes, 1 de febrero de 2019

Yo-turista, el hombre postmoderno


Se puede afirmar que el yo-turista forma parte intrínseca de la identidad del sujeto moderno. Si quieren profundizar en este enunciado, lean a la investigadora postdoctoral, Alicia Fuentes Vega  en su Tesis doctoral Aportaciones al estudio visual del turismo: la iconografía del boom de España, 1950-1970. En ella, lo explica, ahora mostramos un trazo de su argumentario.



Los “tourism studies” lo inician, entre otros, el doctor en Sociología, Dean MacCannell que pretende escribir una nueva especie de informe etnográfico sobre la sociedad moderna, en su libro El turista. Una nueva teoría de la clase. El profesor Lévi-Strauss, estructuralismo francés, le desanima cuando afirma que “...no era posible realizar una etnografía de la modernidad. La sociedad moderna es demasiado compleja;...”. MacCannell continúa su objeto de estudio, determina “estructuras sintéticas nuevas” y sugiere “la necesidad de una sociología del ocio de la clase media, que pueda integrarse con nuestra ya establecida sociología de la clase obrera”. En este contexto de la genealogía de los “tourism studies” y los planteamientos de MacCannell se materializa la idea de la figura del turista como paradigma del hombre postmoderno.

El turismo es mucho más que una industria.





jueves, 31 de enero de 2019

¿Una Historia del Turismo o Historias del Tursimo?


Corría el año 2010, la ciudad de  Johannesburgo (Sudáfrica) alberga la primera reunión de ministros del T-20 donde se subraya la contribución del turismo a la recuperación económica mundial y a la transformación «verde» a largo plazo. Sería un apunte cronológico en la historia económica citado en la Organización Mundial del Turismo. Por tanto, el turismo histórico presenta una de heterogeneidad enfoque –social, político, cultural, económico,…- .

Pues bien, cabría la posibilidad de plantearse si existe una Historia del Turismo o, más bien, estamos inmersos en Historias del Turismo. Ana Moreno Garrido no nos esboza tanto el origen del Turismo sino el inicio de la historiografía turística. Ese ámbito histográfico reconstruye el aspecto perfecivo turístico.


De la siguiente manera, la autora traza cuatro puntos. Primero fue la toma de conciencia de las primeras monografías influidas por otras disciplinas -la antropología cultural, la crítica literaria, la geografía y la nueva sociología- Segundo epígrafe se encuentra en que el Turismo y su pasado interesaron como constructor de identidades y de discursos políticos. El siguiente aspecto se refiere a las historias económicas del turismo. Finalmente, señala el fondo la historia social, aquella primera y natural vinculación de la joven historia del turismo.
En cuanto al aspecto monográfico apunta a la irrupción de la “turisficación” de los espacios que nos adentra en el campo de la sociología del turismo y la movilidad donde la figura del sociólogo británico John Richard Urry emerge con su libro La mirada turística en 1990. Entramos en la modernidad.

En este sentido, es pertinente la reflexión de que la modernidad se asocia a la movilidad, el lema sería “keep walking” -“continua caminado o en movimiento”-, en la que  Maximiliano E. Korstanje y Francisco Muñoz de Escalona se preguntan ¿es la movilidad moderna una forma real de desplazamiento? Responden que el profesor Urry quien mantiene la tesis que el mundo moderno acelera las relaciones de producción y consumo por medio de la estimulación de la movilidad. Sostiene esta postura en el indicador que contabiliza la cantidad siempre creciente de viajes. Estaría ante un reduccionismo histórico turístico.
En fin, la esfera turística transita por una secuencia histórica aún por narrarla pero perspectiva adoptamos ¿una Historia del Turismo o Historias del Tursimo?

miércoles, 30 de enero de 2019

El Turismo y las cualidades de sus profesionales


El mercado son personas (Chías, 1991). El turismo despliega capital humano (Peiró, 1996).  Se estudia Turismo porque me gusta viajar y conocer gente. La experiencia turística se sustenta en el trato humano, las interacciones sociales marca los momentos de la verdad (J. Carlzon, 1989).  y, por supuesto, los turistas son personas. Todo un círculo de conductas humanas que pivotan sobre un producto turístico y un servicio. Bien, ¿cuál es la naturaleza del producto turístico y el servicio turístico?


El turismo se inscribe dentro de la Industria de Servicios. Presenta cuatro características como son la intangibilidad, heterogeneidad e impredecibilidad, simultaneidad entre producción y consumición y no perdurabilidad. Por consiguiente, manifiesta singularidades distintas a la Industria Manufacturera, básicamente, en el que el producto es tangible por el contra el producto turístico es intangible. Esas diferencias entre un producto turístico y producto manufacturado están sintetizadas en la clasificación de Normann (1991).

En este contexto de la industria turística tiende a la satisfacción del cliente. Esta fidelización de clientes se determina a través del personal de contacto -personal de frontera- con el usuario turístico (Mahesh (1993) cifra esta interacción en 95% que decanta la evaluación del servicio turístico). El personal de frontera actúa bajo el efecto Pigmalión. Su comportamiento humano  expande expectativas, genera expectación en los demás y se convierten en los líderes del sector servicios (Cook Johnson, 1991) y Gallego (1994) describe los factores que influyen en los trabajadores.

En fin, el Turismo y las cualidades de sus profesionales es una relación complicada pues intervienen elementos tan dispares como son la complejidad de la acción humana, las características del producto turístico y el complejo sistema interactivo de participación. Su suma establece un determinado comportamiento que debe acertar en la satisfacción del cliente.